Si habéis leído entradas anteriores, dudo mucho que lo que digo en esta os sorprenda. Seguimos con el caso de Alan, nombre real de Aylan dicho por su padre. Tras todo lo que he ido argumentando creo que se entiende que no. No hubiera publicado la foto de Aylan. Es por eso que no la he publicado ni la publicaré. Tenemos a nuestra disposición galerías inmensas realizadas con el consentimiento de quienes aparecen en ellas que pueden tener muchísimo significado y que pueden expresar más que la frivolidad del momento. En el post anterior quería reflejar de alguna manera la vicisitud con la que se encuentran las personas desplazadas en el viaje, y más cuando son menores. Todos esos complejos obstáculos que hay entre una orilla y otra (cuando no es tierra lo que hay de por medio). No es preciso exponer algo tan macabro como un cadáver real para expresar todo ello.
No es negar a nadie la realidad. No es vivir en una burbuja. Ya he comentado que el mismo mensaje se puede transmitir de muchísimas maneras. Un ejemplo muy simple y actual ¿Alguien sabe que aspecto, ropa o peinado tenía la profesora de Málaga que presuntamente ha fallecido por los efectos secundarios de la polémica vacuna de AstraZeneca? No. Y el impacto de la noticia ha sido de gran escala (no sé si mundial, pero el efecto sunami lo ha provocado como lo hizo Alan). La fuerza no está en la imagen. La fuerza está en la historia, en la noticia, en como se ha ido desarrollando cada acontecimiento. Por eso no es necesario publicar la foto de Alan, y menos que inundara las portadas. La crudeza se puede mostrar de más formas, aunque pensemos que menos efectivas. Llego a creer, que el problema está en los derechos, no de imagen, si no en los derechos que tenemos las personas humanas ¿Acaso no se respeta el cuerpo de Aylan porque tiene menos derecho que una adulta? Pues de cara a la prensa, menos respeto al menos lo parece. Aunque de Gabriel Cruz, el niño almeriense que en 2018 fue asesinado por la pareja de su padre, no recuerdo ver imágenes de su cuerpo sin vida, sí de su sonrisa en fotos familiares y esos dibujos de peces que se convirtieron en un símbolo. El pez hacía referencia a todas las aspiraciones de un niño que quería ser biólogo marino y que le encantaban estos animales acuáticos. Entonces, ¿la falta de respeto al cuerpo de Aylan es porque es menor o porque es extranjero? Es terrible en cualquier caso.
No se debería haber viralizado la fotografía de su cuerpo sin vida. Tendría que haber sido todo lo contrario. De mostrar una imagen, que hubiera sido la de un niño de 3 años, Alan, con mucha vida, con todo su esplendor en la inocencia de no saber que iba a ser de él. De esta forma el mensaje sería el de mostrar la vida que fue y hacer entender todo lo que se le arrebató a él, su familia y al mundo. Y como él miles de menores más. Visto lo sucedido con “el niño pez”, me parece que habría tenido más efecto. Hay que mostrar la vida porque los esfuerzos que hacemos en EpD no es para acabar con la muerte, si no para fortalecer a la vida, potenciarla y mantenerla. Porque con mensajes en positivo tendremos resultados positivos y porque más fuerza tiene ver como era el que ya no está que verlo tirado cuando ya no es. Como en la imagen que he escogido, como lo que debemos mantener.

No hay comentarios:
Publicar un comentario